Voy a contar hasta tres y… de alguna manera los astros se alinean. Último curso de Infantil de la clase de mi hijo, la propuesta de Natalia, la profesora, de que los padres y madres fuéramos a la clase un día a hablar de nuestros trabajos, las ganas locas de poner imágenes a alguno de los temas del disco de Los Estanques & Anni B Sweet, la reciente adquisición por mi parte de la nueva Panasonic Lumix S5 II… Todo parecía formar parte de un plan y yo, como tantas otras veces que me percato de las abrumadoras señales, me dejo llevar por lo inevitable.
La primera opción de canción no fue esta. Al principio me obcequé con hacer una versión de «All theses things that I´ve done» de The Killers. Me encanta ese tema y llevo años queriendo hacer algo con él. La parte del coro de gospel me encajaba muy bien con los niños pero que la letra fuera en inglés no me acababa de convencer. Al final la conexión con la canción es menor por parte de los niños y espectadores si el idioma no se entiende tan bien como el nativo. Tras unas semanas de dudas, la escucha de «Burbuja cómoda y elefante inesperado» de Los Estanques & Anni B Sweet me desbloqueó la mente.
No recuerdo muy bien el germen de la idea. Ese momento, el que más disfruto del proceso de creación, suele tomar forma de relámpago, una descarga eléctrica que me invade y hace que me mueva de forma implacable mental y físicamente (pienso mejor en movimiento). Es una chispa que tarde o temprano se pierde en el fondo de la memoria. Sé que la idea de la maga vino dada por la letra de la segunda parte de la canción. Me venía de perlas teniendo en cuenta que el truco de magia de la desaparición era algo que quería incluir desde un principio, ya que es uno de los efectos que más sorprende a niños (y no tan niños). Los versos en los que se habla de beber y estar muerto de sed me dieron la idea del desierto. El resto de elementos del vídeo cayeron en cascada por su propio peso.
El 31 de mayo llegué al cole a eso de las 10 de la mañana con mi cámara y dos pequeñas pantallas y empecé una jornada de grabación distinta a todas las demás que había tenido hasta ahora. Unos días antes ya había empezado el rodaje en las dunas de Valdearenas lo que, según el guion, aparecía descrito como el desierto del Sáhara. Días más tarde de la grabación en el cole llegaba el turno de los planos en casa, con la localización de la habitación de la maga, y el croma, muy amablemente cedido por el amigo y colaborador habitual en mis locuras, Pedro Bustamante. Como anécdota he de aclarar que modifiqué el primer verso de la canción (he bebido tanto) por el del segundo verso (he vivido tanto) por una cuestión estética teniendo en cuenta la edad de Noa, la niña que canta esa parte.





A continuación, unas cuantas jornadas de edición y postproducción hicieron el resto. Por fortuna todo salió bien. Los niños lo hicieron a las mil maravillas y el éxito del vídeo depende en gran parte de su actitud en el rodaje. El estreno online tuvo su repercusión en redes con una gran acogida por parte de la gente que lo veía, incluidos los miembros de Los Estanques & Anni B Sweet. Este eco propició una entrevista en Hoy por Hoy Cantabria para hablar del proceso creativo del proyecto.
En definitiva, «He vivido tanto» ha resultado ser un videoclip inesperado pero inevitable. Una experiencia única que disfruté en su totalidad cuando decidí dejarme llevar como el espectador inocente de un espectáculo de magia. Como un niño que juega por primera vez con un juguete nuevo y es impulsado por la creencia de que en el mundo de la fantasía cualquier cosa es posible.

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