La idea era hacer la compra con Everything In Its Right Place pero de camino al súper me quedé parado delante del escaparate de una mercería. En ese pequeño universo todo parecía encajar. Llevaba dos minutos y medio en hibernación cuando una sirena de ambulancia me sacó del trance. La canción terminó mientras cruzaba las puertas de cristal del supermercado. En ese momento debería haber empezado Kid A pero antes de salir de casa se me olvidó quitar el modo aleatorio de la aplicación. Cogí uno de esos carros pequeños y manejables y la línea de bajo de The National Anthem empezó a retumbar en mi cabeza. Ese fue el inicio del caos.
Atravesé el pasillo principal sin pararme a mirar nada. Sólo asentía con la cabeza al ritmo del bucle infinito del bajo que Thom Yorke había compuesto con 16 años. Llegué al final, sección de lácteos, y como un nadador en una competición de piscina olímpica, toqué la pared y reboté volviendo por el mismo camino. Fue en las neveras de congelados cuando la voz comenzó a cantar Everyone, everyone around here. Miro a las gambas, miro a las croquetas, miro a las bases de pizza. Everyone is so near. En la pescadería una merluza es la que me mira, un rape me escudriña, una nécora viva intenta escapar. It´s holding on. Está aguantando. It´s holding on. Hay espacio más que de sobra para girar. Han hecho hueco para colocar los primeros palés de turrón. A 5 de octubre, el primer polvorón. El carro se desliza como una pareja de baile. La gente me mira. Everyone has got the fear. It´s holding on. Y aparece el trombón. Minuto 02:39. Y yo empiezo a desbarrar.
Corro por los pasillos como pollo sin cabeza en oferta: 7´99 €. Descargo productos en el carro directamente de las baldas, parece un concurso de llena todo lo que puedas en menos de un minuto. Siete detergentes, quince paquetes de café, nueve botes de mostaza, papel higiénico para dos pandemias, natillas de chocolate por decenas. La compra de un maníaco. Pepinos voladores, lechugas Titanic, un Pollock pintado con huevos en el pasillo de la bodega. ¿Qué pasa si mezclas crema hidratante con cacao? ¿Aceite de oliva y acondicionador? ¿Música y el infierno postcapitalista? 3×2 en pasos de baile, 15×20 en botellas de sangría. ¿Eso de ahí eres tú desnudo con un calabacín entre las piernas o es que te alegras de verme? Y llegan las trompetas. Y el resto de metales. Una banda de jazz entre la carnicería y los embutidos. Yorke y Greenwood dirigieron a los músicos para que sonaran como un atasco de tráfico. Un grupo de metales esquizofrénicos marchando contra una pared de ladrillos. Ataque al corazón de la vieja que siempre se me cuela.
Y veo una sandía. Una puta sandía del tamaño de un balón. Y es una volea, una volea es lo que veo, un golazo por la escuadra. Y una sandía explota a cámara lenta entre la fruta y las hortalizas.
Everyone has got the fear.
It´s holding on.
Fin de la canción.
-¿Algún vale de descuento?

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