Murakami en la orilla | Miércoles de Literatura #01

Haruki Murakami recibiendo premio

8 de octubre de 2026

(Empieza a sonar un tono de llamada de móvil. Es el comienzo de «A day in the life» de The Beatles).

I read the news today, oh boy
About a lucky man who made the
…

-¿Diga?

-Buenos días, ¿señor Murakami?

-No, no, no, no…

-¿Perdón?

-Que no, ya se lo he dicho mil veces, no quiero cambiarme de compañía de teléfono.

-Pero…

-Ni invertir en activos, ni contratar un seguro…

-Persone, señor Murakami, pero no somos nada de eso. Le llamamos de la Academia.

-¿Academia?

-La Academia Sueca.

-…

-De Suecia.

-Aaahhh, ya. Ya veo. Ya tardaba…

-Bien. Es para mí un honor comunicarle que…

-¿Quién eres? ¿Otra vez tú, Michel? ¿No te cansas de la broma?

-Perdón, señor Murakami pero no entiendo muy bien a qué…

-No, no… Tu acento es distinto este año. No suena tan francés. ¿Mircea? ¿Eres tú? Hace años que no me llamas. Aunque tú eras más de años impares.

-Señor…

-¡Ah! No, no te atreverás. ¡László! No te bastaba con ganarlo el año pasado, encima vas y te cachondeas de mí…. ¡otra vez!

-Creo que se equivoca, no soy László Krasznahorkai. Como le digo…

-¡Ajá! Sólo el mismísimo László sería capaz de decir su nombre correctamente. ¡Te pillé, maldito húngaro loco!

-Señor Murakami, si tengo la capacidad de decir dicho nombre adecuadamente es porque justo hace un año realicé esta misma llamada a su colega László para anunciarle que era el merecedor del Premio Nobel de Literatura 2025.

-La verdad es que tienes un acento sueco bastante conseguido. ¿No serás Henning Mankell?

-Desgraciadamente el señor Mankell murió en 2015.

-Por algo no me llamaba. ¿Lars Gustafsson?

-2016.

-¿Torgny Lindgren?

-2017.

-Buena progresión aritmética. Tomas Tranströmer en 2018, entiendo.

-2015.

-Vaya, se reinicia la cuenta.

-Señor Murakami, entiendo que pueda ser escéptico ante esta llamada…

-Escéptico, dice…

-Pero tiene que creerme cuando le digo que la Academia Sueca…

-Academia Sueca de los cojones.

-¿Perdón?

-Así es como la conocemos en casa.

-…

-Lo siento, es la costumbre.

-No pasa nada. Es comprensible.

-Qué bien te haces el sueco. A ver, cómo se dice Academia Sueca en sueco.

–Svenska Akademien.

-¿Otoño?

–Höst.

-Comer.

–Äta.

-Huevos.

–Ägg.

-Por.

-Ejem, señor Murakami. Es para mí un honor comunicarle que este año la Academia Sueca le ha otorgado el Premio Nobel de Literatura.

-…

-Ya está, ya se lo he dicho.

-…

-¿Señor Murakami? ¿Sigue ahí?

-Sí. Siempre estoy aquí.

-…

-…

-Bien. Siendo esta una llamada realmente inusual para mí en cuanto a su procedimiento, me abstendré de hacerle llegar las loas y agradecimientos que en estos casos son habituales y le pasaré directamente con mi secretaria, la cual le explicará las gestiones prácticas necesarias que ha usted de realizar para que se le pueda entregar el premio económico. De la ceremonia, la medalla y demás protocolos ya habrá tiempo de hablar con tranquilidad más adelante.

-Anda, esto es nuevo.

-Muchas gracias por su atención, señor Murakami. Y enhorabuena. Le paso con Astrid.

-Ay, la madre…

-Buenos días, señor Murakami. Mi nombre es Astrid y le voy a guiar por unos sencillos pasos para que pueda recibir la cuantía económica asignada al Nobel de Literatura, ¿sí?

-Ay, mi madre… Que es verdad, que he ganado.

-Bien. El premio en esta edición asciende a 12 millones de coronas suecas. Al cambio serían casi 1,2 millones de dólares o, en su caso, 190 millones de yenes.

-Aja…

-Bien, para poder hacerle entrega de este dinero el sistema impositivo sueco necesita recibir por adelantado el 1% del premio. Es una peculiaridad de nuestra agencia de tributos, un tanto extraña para los extranjeros pero completamente legal. Si quiere comprobarlo, puede hablar con cualquiera de sus colegas galardonados en años anteriores, ellos se lo confirmarán.

-No, no…me suena que algo me dijeron…

-Genial. Pues, como le iba diciendo, usted tendría que ingresar el 1% de 1,2 millones de dólares, que serían… (sonido de dedos tecleando en la calculadora) 12000 dólares. En cuanto hayamos recibido ese dinero en nuestra cuenta haremos el depósito de 1,2 millones en la suya.

-Bien…

-¿Todo claro, señor Murakami?

-Increíble, pero cierto.

-Estupendo. Pues si es tan amable, coja boli y papel y apunte el siguiente número. Supongo que como buen escritor tendrá siempre a mano un papel y un boli, jeje.

-¿Eh? Ah, sí…

-Perdone, es el chascarrillo habitual que le hacemos a los premiados.

-Claro, claro.

-Bien. 5389…

-¿Eh?

-5389…

-Ah, sí. 5389…

-9832…

-9832…

-4503…

-4503…

-7825…

-7825…

-67.

-67.

-¿Lo tiene?

-Sí, creo que sí.

-Muy bien. En concepto Premio Nobel Literatura 2026 y ya estaría.

-¿Cuánto me ha dicho que era?

-12000 dólares.

-Sí, sí, digo el premio total.

-Ah, 1,2 millones de dólares, 190 millones de yenes.

-Ya, bien, bien.

-…

-…

-¿Señor Murakami?

-¡Sí! perdón, se me fue el santo al cielo. ¿Algo más?

-Nada más. En cuanto veamos que está todo correcto procederemos a activar la transferencia y en unos días le volveremos a contactar para comentarle todo lo referente a la ceremonia. Muchas gracias por todo, señor Murakami y de nuevo, enhorabuena.

-Sí, sí, muchas gracias a ti, maja. Un saludo.

(Cuelga el teléfono)

-¡Cariño, no te lo vas a creer!

(Mientras tanto, a 10845 kilómetros de distancia).

-Ay, pobre, qué pena me ha dado. Se lo ha creído todo. ¡Y para ya de reírte, tonto!

-Lo siento, pero este año nos hemos superado. Y tú también te estás riendo.

-Ya, pero es que me ha dado una pena… ¡Última vez que lo hago! Y ya puedes devolverle el dinero en cuanto llegue la transferencia.

-Ay, mujer, cómo eres…

-Thomas…

-Que sí, que se lo devolveré… Ni con 90 años le dejan a uno divertirse a gusto.

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