La única vez que he robado algo en mi vida | Viernes de Cine #01

Romeo + Juliet de Baz Luhrmann

Te estoy hablando de 1998. El año de Titanic, de Boogie Nights, de Jackie Brown y de El indomable Will Hunting. De Grandes Esperanzas, de Gattaca, de Funny Games y Godzilla. El año de Los Amantes del Círculo Polar, Salvar al Soldado Ryan y El Show de Truman. De Algo Pasa Con Mary, Cube y El Milagro de P. Tinto. Happiness y Torrente.

Tuvo que ser en 1998. El año en el que el cine se metió en lo más profundo de mi ADN. Ese año en el que en la ciudad todavía convivían cinco o seis videoclubs y yo era un imbécil con patas de 16 años. No era un mal chico, no era un adolescente rebelde, quizás más por miedo a las consecuencias que por la propia consciencia de lo que era incorrecto. Conocía los Diez Mandamientos, eso sí. No robarás es el séptimo.

Fue en 1998. Quizás en mi walkman sonaba Local God de Everclear con su We do what we want o quizás el I want to be someone else or I´ll explode de Talk Show Host de Radiohead. No lo sé. Pero en mi cabeza había demasiadas notas mezcladas con demasiadas imágenes y todas ellas provenían de Romeo + Julieta de Baz Luhrmann. La tuve que alquilar en VHS porque no llegué a verla en el cine. Más adelante compraría una edición especial en caja. Muy bonita, pero la película estaba suelta en su interior. Yo no quería la cinta metida en esa caja. Yo quería la cinta con su carátula de VHS. Y ya me había gastado una pasta en la edición especial. Así que no quedaba otra salida, señor juez. Tenía que delinquir.

No recuerdo por qué elegí aquel lugar en concreto. Estaba al lado de mi casa y ni si quiera era un videoclub al uso. Era una tienda de electrónica con una pequeña zona de películas en alquiler. Quizás pensé que perder una carátula no les iba a suponer un gran perjuicio teniendo en cuenta sus otras fuentes de ingresos. O, quizás, simplemente fue porque allí resultaba más fácil cometer la fechoría. En cualquier caso, una tarde de 1998 (no queda otra que 1998) entré en aquella tienda, saludé al dueño de incipiente calva y gestos levemente amanerados, giré a la izquierda hasta la zona de los VHS, localicé la carátula de Romeo + Julieta de Baz Luhrmann y, de algún modo, (debajo del abrigo, en un bolsillo ancho, entre libros) salí con ella del establecimiento sin pasar por caja.

Podía haber sido mi bautismo de entrada en la banda de los Capuleto o los Montesco, pero la cosa no fue a mayores.

Años más tarde la tienda abandonó la sección de videoclub (yo no tuve nada que ver; fue el mercado, amigos) y un tiempo después terminó por cerrar. Ahora en su lugar hay una especie de consulta psicológica extraña, con una falta de ortografía en el escaparate que me pone muy nervioso cada vez que la veo. Puede que sea este, 28 años después y en el mismo local, el detonante de mi siguiente acto delictivo.

El 1 de noviembre de 2026 se cumplen 30 años del estreno de la película de culto Romeo + Julieta de Baz Luhrmann.

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