Carson, Paterson y Anne Carson | Miércoles de Literatura #02

Paterson de Jim Jarmusch

En 2026, Paterson sigue siendo feliz conduciendo su autobús por las calles de Paterson, New Jersey. Paterson sigue escribiendo poemas en su pequeña libreta. Paterson sigue releyendo «Paterson» de William Carlos Williams. Paterson sigue viviendo con su mujer, Laura, en la misma casa con la misma puerta rosa. Paterson ya no pasea por las noches a Marvin, su perro. Marvin murió hace unos años pero podemos asegurar que fue feliz hasta el último momento.

Paterson tiene ahora una hija llamada Carson. Por fortuna para todos fue una niña. Si hubiera sido un chico corría el riesgo de haberse llamado Paterson y ya bastantes Paterson hay en esta historia. Paterson escribe poemas a, ante, con, de, desde, para, por y sobre su hija Carson.

Paterson observa las cataratas (waterfalls) de Paterson y recuerda el día en el que una niña de unos diez años le leyó un poema que había escrito, titulado El agua cae (Water falls). Decía algo así:

El agua cae desde el aire brillante.
Cae como el pelo,
cayendo sobre los hombros de una chica joven.

Agua cae,
haciendo piscinas en el asfalto.
Espejos sucios con nubes
y edificios adentro.

Cae en el techo de mi casa,
cae en mi madre y en mi pelo.
La mayoría de la gente
lo llama "lluvia".

Paterson compró un día un libro llamado "Una hormiga es el principio de un nuevo universo (Leer y escribir poesía con niños y niñas)" de Kenneth Koch. En este libro, Kenneth cuenta su experiencia como profesor de poesía en una escuela primaria. Explica las técnicas usadas y recoge ejemplos de poemas escritos por sus alumnos. Lo primero que hace es pedirles que escriban sobre deseos, sobre sueños, sobre mentiras. Paterson también quiere probar esto con su hija. Carson va a cumplir siete años en enero. Y escribe un poema llamado Mentiras:
Tengo 38 años.
No tengo padres.
Tengo un Pikachu.
No existe el sol.
Tengo que morirme hoy.
No tengo que morir nunca.
Tengo poderes mágicos.
No me gustan los gatos.

Carson se llama Carson por Anne Carson. Paterson está feliz porque la semana pasada le dieron el Premio Nobel de Literatura a Carson. A Anne, no a su hija. Su hija de momento sólo ha escrito un poema en su vida, aunque Paterson cree que es realmente bueno y le daría ya todos los premios.

«Si la prosa es una casa, la poesía es un hombre corriendo en llamas a través de ella», respondió Anne Carson en una entrevista en 2016. Paterson no sabe si lo que él hace cuando escribe se corresponde con esa definición, pero tampoco le disgusta. No tiene nada que ver pero Paterson recuerda que una vez un poeta japonés le dijo que «la poesía traducida es como darte una ducha con impermeable».

Paterson de momento no lee poemas de Anne Carson a Carson. Pero sí algunos de William Carlos Williams: Sólo quería decirte (el de las ciruelas, como lo llama ella), Entre paredes y Acacia en flor (el favorito de Carson para antes de dormir):

Entre
verdes

ramas
tiesas
viejas
tersas
rotas
vuelve

blanco
dulce

mayo.

Buenas noches, cariño.

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